{"id":6285,"date":"2018-04-10T17:36:42","date_gmt":"2018-04-10T20:36:42","guid":{"rendered":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/?p=6285"},"modified":"2018-04-05T18:11:51","modified_gmt":"2018-04-05T21:11:51","slug":"6285-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/?p=6285","title":{"rendered":"Ecos do #MeeToo na Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><i><strong>Por Mandy Barrios<\/strong><br \/>\nPublicado originalmente na <a href=\"http:\/\/revistabravas.org\/article\/193\/ecos-del-metoo-en-am%C3%A9rica-latina\">Revista Bravas<\/a>, \u00e9 uma revista da Articula\u00e7\u00e3o Feminsita MarcoSur que busca transmitir uma vis\u00e3o de mundo combinando jornalismo e enfoque feminista.<\/i><i><\/i><\/p>\n<p>Un dedo \u00edndice atravesando la boca, s\u00edmbolo universal de silencio, fue lo \u00fanico que necesitaron miles de hombres para que nadie los descubra. Fueron siglos de ocultaci\u00f3n. A\u00f1os y a\u00f1os en los que las mujeres no nos animamos a denunciar. Hasta que decidimos empezar nuestra propia revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina tambi\u00e9n nos sentimos acosadas y soportamos en silencio las miradas, los comentarios, los viejos babosos, los bocinazos y las manos fuera de lugar. Sentimos y sabemos que a\u00fan tenemos menos libertad y poder. Por eso, cuando explot\u00f3 el esc\u00e1ndalo en Estados Unidos muchas dijimos \u201cYo Tambi\u00e9n\u201d, la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol del #MeToo. Tambi\u00e9n 60 mil latinoamericanas mueren al a\u00f1o a manos de un hombre. Tambi\u00e9n nos averg\u00fcenza que de los 25 pa\u00edses con m\u00e1s feminicidios en el mundo, 14 sean en el cono sur, seg\u00fan ONU Mujeres.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n #MeToo es la \u00faltima explosi\u00f3n que se desencaden\u00f3 cuando el famoso productor de cine estadounidense Harvey Weinstein, quien dispar\u00f3 estrellas como Quentin Tarantino, fue acusado por cientos de mujeres por abuso sexual. La furia producida por esa infamia no qued\u00f3 enterrada como otras veces. Se desparram\u00f3, en cambio, hacia otros estamentos de la vida social del pa\u00eds, incluido el \u00e1mbito privado. Lo que empez\u00f3 como el cuentito de siempre esta vez se transform\u00f3 en algo mucho m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"middle-article-image article-body-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistabravas.org\/sites\/salada\/files\/u6\/cosby.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La frase no es nueva: #MeToo ya hab\u00eda sido utilizada en 2016 por la activista social estadounidense Tarana Burke. Antes de que Twitter existiera, Burke particip\u00f3 de una campa\u00f1a en la red My Space para promover el empoderamiento de las mujeres negras a trav\u00e9s de la empat\u00eda y utiliz\u00f3 estas palabras. Pero la historia hab\u00eda comenzado una d\u00e9cada antes, mientras trabajaba en un campamento para ni\u00f1as. La activista escuch\u00f3 el testimonio de una ni\u00f1a que hab\u00eda sufrido abuso por parte de un familiar y no pudo decirle nada m\u00e1s ni nada menos que\u00a0<i>\u201cyo tambi\u00e9n\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>En octubre de 2017 fue la actriz estadounidense Alyssa Milano quien escribi\u00f3 en su cuenta de Twitter:\u00a0<i>\u201cSi todas las mujeres que sufrieron acoso sexual escribieran #MeToo como status, quiz\u00e1 le dar\u00edamos a la gente una noci\u00f3n de la magnitud del problema\u201d<\/i>. Pero esta vez las redes sociales permitieron que la historia cruzara\u00a0fronteras.<\/p>\n<p>El lema fue compartido m\u00e1s de 200 mil veces el 15 de octubre, y tuiteado m\u00e1s de medio mill\u00f3n al siguiente d\u00eda. El hashtag #MeToo ha sido utilizado por m\u00e1s de 500 mil internautas y se extendi\u00f3 en al menos 85 pa\u00edses. En Facebook, 24 horas despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de Milano, se registraron unos unos 4.7 millones de conversaciones relacionadas al tema. Poco a poco, las mujeres se animaron a contar. Primero una, despu\u00e9s otra y otra\u2026<\/p>\n<p>Las respuestas que gener\u00f3 el caso Weinstein fueron m\u00faltiples y alargadas como las ramas de un \u00e1rbol incalculable, a\u00fan en crecimiento. El #MeToo se col\u00f3 en todas las conversaciones cotidianas y en la agenda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Todas las semanas, hombres con posiciones privilegiadas en la industria del espect\u00e1culo, la m\u00fasica, productores de cine, editores de revistas, actores famosos, chefs, m\u00e9dicos, periodistas y fot\u00f3grafos est\u00e1n siendo se\u00f1alados y afrontando consecuencias. Los h\u00e9roes deportivos tampoco escapan al revisionismo. Y el impacto ha ido m\u00e1s all\u00e1 de Hollywood:\u00a0<i>\u201cSe ha levantado el tel\u00f3n y puede que definitivamente. Ahora lo que da verg\u00fcenza es aguantarse\u201d<\/i>, sintetiz\u00f3 la fil\u00f3sofa espa\u00f1ola Amelia Valc\u00e1rcel.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ahora y no antes? \u00bfPor qu\u00e9 a ra\u00edz de las denuncias contra Weinstein? Seguramente, la respuesta haya que buscarla en la expansi\u00f3n de los movimientos feministas. El fuego no se prendi\u00f3 solo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Explosi\u00f3n y expansi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La lucha feminista comenz\u00f3 hace mucho tiempo, pero 2017 parece haber marcado un antes y un despu\u00e9s. Salimos a la calle. Tomamos las redes sociales: #NiUnaMenos #VivasNosQueremos #WomensMarch #YoTambi\u00e9n y #BringBackOurGirls, difundido tras el secuestro de 300 mujeres en Nigeria, son algunos de los hashtags m\u00e1s populares en Twitter. Funcionaron como excusa para debatir en la mesa con amigos, familiares, en el trabajo, en las redacciones y en chats de WhatsApp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"full-article-image article-body-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistabravas.org\/sites\/salada\/files\/u6\/Highlark-Pink-Hats-Feature-Womens-March.jpg?w=640\" alt=\"&quot;Pussy hats&quot; contra Trump \" \/>&#8220;Pussy hats&#8221; contra Trump<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El feminismo comenz\u00f3 a ocupar\u00a0espacios en la televisi\u00f3n hasta colorarse en el\u00a0<i>prime time<\/i>\u00a0(horario de m\u00e1xima audiencia) y sacudir las estructuras m\u00e1s grandes del cine. En Argentina, por ejemplo, el presentador Jorge Rial abri\u00f3 el debate sobre la igualdad en su programa de chimentos\u00a0<i>Intrusos<\/i>, uno de los m\u00e1s vistos del pa\u00eds. All\u00ed, en el mismo living donde habitualmente se habla de la far\u00e1ndula, cuatro mujeres expertas en el tema se expresaron sobre abuso sexual, trabajo no remunerado y violencia machista durante m\u00e1s de 150 minutos. Y el p\u00fablico acept\u00f3.<\/p>\n<p><i>\u201cEl feminismo se consolid\u00f3 como una estructura de sentimiento m\u00e1s all\u00e1 de la academia, de la clase media universitaria, del circuito cultural porte\u00f1o y se volvi\u00f3 popular\u201d<\/i>, escribi\u00f3 la cronista Mar\u00eda Florencia Alcaraz en un art\u00edculo publicado la revista\u00a0<i>Anfibia<\/i>.<\/p>\n<p>Ya en enero de 2017, antes de la propagaci\u00f3n del #Metoo, miles de mujeres coparon las calles de Estados Unidos con gorros rosados (<i>\u201cpussy hats\u201d<\/i>) y orejas de gato en alusi\u00f3n a la vagina como s\u00edmbolo anti Trump. Pidieron m\u00e1s respeto por los inmigrantes, la comunidad LGTBI y la salida de un presidente que se declar\u00f3 abiertamente mis\u00f3gino y discriminatorio. Una movida que se replic\u00f3 frente a las embajadas estadounidenses de varios pa\u00edses.<\/p>\n<p>Las protestas siguieron. En febrero, tres mujeres que tomaban sol en topless, en una playa del balneario bonaerense de Necochea, fueron obligadas por unos 20 polic\u00edas a cubrir sus pechos bajo la advertencia de que ser\u00edan detenidas por violar una norma penal. La respuesta fue un \u201ctetazo\u201d masivo que llen\u00f3 las plazas del pa\u00eds de mujeres amamantando.<\/p>\n<p>El 8 de marzo se conmemor\u00f3 el D\u00eda Internacional de la Mujer y un mar de personas se uni\u00f3 en diferentes pa\u00edses. Las caminatas, las banderas, las pancartas, los tatuajes, las trans, la brillantina, los gritos, los labios pintados, las canciones y las tetas al aire no fueron en vano. Ese mismo mes, cientos de mujeres solicitaron a trav\u00e9s de la plataforma Change.org que la RAE evaluara la descripci\u00f3n de mujer como \u201csexo d\u00e9bil\u201d, y consiguieron que en 2018 se aclare que esta expresi\u00f3n se utiliza con\u00a0<i>\u201cintenci\u00f3n despectiva o discriminatoria\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cfeminismo\u201d fue elegido como la palabra del a\u00f1o seg\u00fan el diccionario estadounidense Merriam-Webster, tras haber recibido un 70% de consultas m\u00e1s en su edici\u00f3n online que a\u00f1os anteriores. La revista estadounidense\u00a0<i>\u201cTime\u201d<\/i>\u00a0dedic\u00f3 su portada a\u00a0<i>\u201clas que han roto el silencio\u201d<\/i>. Cinco mujeres, todas vestidas de negro con los ojos iluminados y la mirada provocadora. Cinco mujeres que a lo largo de los \u00faltimos meses hab\u00edan denunciado el acoso sexual y relatado sus historias. Ashley Judd, Taylor Swift, Susan Fowler, Isabel Pascual, Adama Iwu y el brazo de una mujer an\u00f3nima que representa a todas aquellas que a\u00fan no se han animado a hablar. Esa fotograf\u00eda resume el esp\u00edritu de este tiempo y no ser\u00e1 f\u00e1cil de olvidar.\u00a0<i>\u201cEs el cambio social m\u00e1s r\u00e1pido que hemos visto en d\u00e9cadas y comenz\u00f3 con actos individuales de valent\u00eda por parte de cientos de mujeres que dieron un paso adelante\u201d<\/i>, escribi\u00f3 el editor de Time.<\/p>\n<p>En julio la revista New York Magazine hizo lo suyo con otra tapa memorable. En blanco y negro, sentadas en sillas aparec\u00eda cada una de las mujeres que hab\u00edan acusado al\u00a0<a href=\"http:\/\/www.bekia.es\/celebrities\/bill-cosby\/\">c\u00f3mico\u00a0<\/a>Bill Cosby de violarlas. En su mayor\u00eda blancas y de edades variadas, posaron con semblante serio sobre un pie de foto en el que se lee el nombre y apellido de cada una. Y qued\u00f3 una silla vac\u00eda que puede ocuparse en cualquier momento. Las denuncias que salieron a la luz provocaron que el actor perdiera varios contratos de trabajo. Tambi\u00e9n, que pidieran al expresidente Barack Obama que la Casa Blanca revoque un premio oficial otorgado al comediante en 2002.<\/p>\n<p>De pronto, las estrellas, inmortales, dejaron de verse tan lejanas. Ya no importa si es una actriz de Hollywood, mundialmente conocida y millonaria, o cualquier otra mujer: todas tenemos los mismos miedos y dificultades cuando somos v\u00edctimas de acoso.<\/p>\n<p>En mayo se celebr\u00f3 el festival de Cannes y una de las integrantes del jurado pidi\u00f3 m\u00e1s presencia femenina.\u00a0<i>\u201cNos estamos perdiendo muchas historias\u201d<\/i>, declar\u00f3 la directora, guionista y productora alemana Maren Ade.<\/p>\n<p>Y hubo otros eventos del cine, la cultura y el espect\u00e1culo que fueron testigos de discursos feministas a cargo de grandes estrellas. En Globos de Oro, por ejemplo, las mujeres se expusieron vestidas de negro en uno de los espacios m\u00e1s visibles del mundo: la alfombra roja. Las actrices llegaron acompa\u00f1adas de activistas por los derechos de las mujeres que posaron frente a las c\u00e1maras y explicaron su trabajo frente a las cadenas televisivas. All\u00ed, la presentadora de televisi\u00f3n estadounidense Oprah Winfrey aprovech\u00f3 la retransmisi\u00f3n de car\u00e1cter mundial para lanzar sus l\u00edneas de acci\u00f3n. Representando a las mujeres negras, aunque en una posici\u00f3n privilegiada y desde su visi\u00f3n capitalista del mundo, habl\u00f3 de empoderamiento y autonom\u00eda.<\/p>\n<div class=\"middle-article-image article-body-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistabravas.org\/sites\/salada\/files\/u6\/fotoclarin.jpg?w=640\" alt=\"\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya en 2014, la abogada estadounidense Gloria Allred, conocida por defender casos de abuso sexual, hab\u00eda pisado la alfombra roja con una leyenda en su cuerpo:\u00a0<i>\u201cEqual rights for LGTB\u201d<\/i>\u00a0(Igualdad de derechos para la comunidad LGTB). Y en 2015 un grupo de actrices particip\u00f3 de una campa\u00f1a denominada\u00a0<i>Ask her more<\/i>\u00a0(preg\u00fantale m\u00e1s) con el fin de liquidar, de una vez, con las preguntas sexistas.<\/p>\n<p><i>\u201cEl hecho es que las mujeres de Hollywood finalmente se despertaron frente a lo que las activistas saben desde hace a\u00f1os. Esto es: la ropa habla con la misma potencia que las palabras y se puede usar como un arma acorde. Finalmente tomaron el control (o al menos el semicontrol) de componer su imagen por ellas mismas. Y eso significa que ahora debemos prestar atenci\u00f3n a lo que usan \u2013que no es lo mismo que decir qui\u00e9n hizo el vestido en cuesti\u00f3n o puntuarlo del 1 al 10\u2013. Eso es solo publicidad e inseguridad\u201d<\/i>, escribi\u00f3 la editora de moda de\u00a0<i>The New York Times<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Voces disonantes<\/b><\/p>\n<p>Con el caso Wienstein qued\u00f3 demostrado que las mujeres, cuando nos sentimos acompa\u00f1adas, nos animamos a denunciar. Sin embargo, otras alertaron que es\u00a0<i>\u201cpeligroso\u201d<\/i>\u00a0de dejarse arrastrar por este fen\u00f3meno. Una de ellas fue la acad\u00e9mica inglesa Mary Beard quien denunci\u00f3 que un hashtag no cambia nada.\u00a0<i>\u201cSi quieres solucionar el problema, no es suficiente encontrar gente que lo se\u00f1ale en el pasado. Tienes que cambiar el equilibrio del poder\u201d<\/i>, sostuvo en una entrevista con\u00a0<i>El Pa\u00eds<\/i>\u00a0de Madrid.<\/p>\n<p>En el mismo sentido, la escritora y activista canadiense Margaret Atwood, autora del\u00a0<i>bestseller<\/i>\u00a0\u201cEl cuento de la criada\u201d, manifest\u00f3 que el #MeToo es el s\u00edntoma de un sistema legal roto.\u00a0<i>\u201cCon demasiada frecuencia, las mujeres y otros denunciantes de abuso sexual no encontraron una audiencia imparcial en las instituciones ni en las estructuras corporativas, as\u00ed que utilizaron una nueva herramienta: internet. Esto ha sido muy efectivo y lo hemos recibido como una llamada de atenci\u00f3n masiva, pero, \u00bfqu\u00e9 viene despu\u00e9s?\u201d<\/i>, se pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>En tanto, un centenar de artistas e intelectuales francesas lanzaron un pol\u00e9mico manifiesto en el que critican el\u00a0<i>\u201cpuritanismo\u201d<\/i>\u00a0de la campa\u00f1a contra el acoso.\u00a0<i>\u201cLa violaci\u00f3n es un crimen. Pero el flirteo insistente o torpe no es un delito, ni la caballerosidad una agresi\u00f3n machista\u201d<\/i>, opinaron personalidades como la actriz Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la editora Jo\u00eblle Losfeld o la actriz Ingrid Caven.\u00a0<i>\u201cSi no tenemos una legislaci\u00f3n o algo que genere consecuencias reales ante quienes cometan estos delitos, se va a quedar s\u00f3lo en una expresi\u00f3n verbal\u201d<\/i>, juzg\u00f3, por su parte la escritora mexicana Guadalupe Loaeza.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n remarc\u00f3 la falta de autocr\u00edtica del movimiento la escritora y docente colombiana Carolina San\u00edn.\u00a0<i>\u201cNo veo que las mujeres est\u00e9n haciendo tampoco, en medio del movimiento, un examen de sus complicidades con el sistema patriarcal\u201d<\/i>, escribi\u00f3 en una columna de opini\u00f3n publicada en el sitio web\u00a0<i>VICE<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>M\u00e1s all\u00e1 del #MeToo<\/b><\/p>\n<p>La iniciativa \u201cYo Tambi\u00e9n\u201d ha tendido puentes y ha logrado unir a miles de mujeres que alguna vez han sido acosadas. Adem\u00e1s, inici\u00f3 una campa\u00f1a llamada #TimesUp (se termin\u00f3 el tiempo) de recaudaci\u00f3n de fondos con el objetivo da cortar con la brecha econ\u00f3mica y simb\u00f3lica entre hombres y mujeres en el trabajo e impuls\u00f3 innumerables debates. Pero aunque la dimensi\u00f3n que ha adquirido esta iniciativa nos demuestra que estamos dando un paso al frente, tambi\u00e9n nos recuerda la cantidad de abusos que a\u00fan no han sido denunciados. Ahora el desaf\u00edo es traspasar las redes sociales donde un d\u00eda subimos una cosa y al otro d\u00eda nos olvidamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mandy Barrios Publicado originalmente na Revista Bravas, \u00e9 uma revista da Articula\u00e7\u00e3o Feminsita MarcoSur que busca transmitir uma vis\u00e3o [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":6293,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"La revoluci\u00f3n #MeToo es la \u00faltima explosi\u00f3n que se desencaden\u00f3 cuando el famoso productor de cine estadounidense Harvey Weinstein, quien dispar\u00f3 estrellas como Quentin Tarantino, fue acusado por cientos de mujeres por abuso sexual. La furia producida por esa infamia no qued\u00f3 enterrada como otras veces.","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11,4],"tags":[382,383,379,50,381],"class_list":["post-6285","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artigos","category-latinoamerica","tag-cinema","tag-deixa-ela-em-paz","tag-desobediencia","tag-feminismo","tag-meetoo"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/antigo.soscorpo.org\/wp-content\/uploads\/bravas-mandy-barrios.png?fit=1440%2C814&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5mcIC-1Dn","jetpack-related-posts":[],"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6285"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6285\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6291,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6285\/revisions\/6291"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/antigo.soscorpo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}